Los criterios de Sapporo, también conocidos como los criterios de clasificación revisados de Sydney para el síndrome antifosfolípido (SAF), requieren la presencia de al menos un criterio clínico y uno de laboratorio para establecer el diagnóstico de SAF.[1-6]
Criterios clínicos:
1. Trombosis vascular: Uno o más episodios de trombosis arterial, venosa o de pequeños vasos, objetivamente documentados por métodos de imagen o histopatología, sin evidencia significativa de inflamación en la pared vascular.
2. Morbimortalidad obstétrica: Se acepta cualquiera de las siguientes:
• Una o más muertes inexplicadas de un feto morfológicamente normal a partir de la décima semana de gestación.
• Uno o más partos prematuros de un neonato morfológicamente normal antes de la semana 34 de gestación, debido a eclampsia, preeclampsia grave o insuficiencia placentaria.
• Tres o más abortos espontáneos consecutivos antes de la décima semana de gestación, excluyendo causas maternas anatómicas, hormonales o cromosómicas paternas y maternas.[2-4]
Criterios de laboratorio:
Debe demostrarse la presencia persistente (en al menos dos ocasiones separadas por 12 semanas) de uno o más de los siguientes anticuerpos antifosfolípidos, detectados por métodos validados:
1. Anticoagulante lúpico (LA): Detectado según los criterios de la Sociedad Internacional de Trombosis y Hemostasia.
2. Anticuerpos anticardiolipina (aCL): IgG o IgM en títulos medios o altos (>40 GPL/MPL o >99 percentil), medidos por ELISA.
3. Anticuerpos anti-β2-glicoproteína I (anti-β2GPI): IgG o IgM en títulos elevados (>99 percentil), medidos por ELISA.[1-6]
Notas adicionales:
• La positividad debe ser persistente, es decir, confirmada en dos ocasiones separadas por al menos 12 semanas, para evitar falsos positivos transitorios asociados a infecciones u otras condiciones.[1][3][6]
• Los criterios de laboratorio y clínicos deben cumplirse simultáneamente, y la presencia aislada de anticuerpos sin manifestaciones clínicas no es suficiente para el diagnóstico de SAF.[1-6]
Estos criterios se utilizan principalmente para la clasificación en estudios clínicos y para definir cohortes homogéneas, aunque en la práctica clínica guían el diagnóstico y manejo del SAF.[1-3]
1. Diagnosis and Management of the Antiphospholipid Syndrome.
Garcia D, Erkan D.
The New England Journal of Medicine. 2018;378(21):2010-2021. doi:10.1056/NEJMra1705454.
2. Diagnosis and Classification of the Antiphospholipid Syndrome.
Gómez-Puerta JA, Cervera R.
Journal of Autoimmunity. 2014 Feb-Mar;48-49:20-5. doi:10.1016/j.jaut.2014.01.006.
3. Management of Antiphospholipid Antibody Syndrome: A Systematic Review.
Lim W, Crowther MA, Eikelboom JW.
JAMA logoJAMA. 2006;295(9):1050-7. doi:10.1001/jama.295.9.1050.
4. Antiphospholipid-Associated Thrombocytopenia or Autoimmune Hemolytic Anemia in Patients With or Without Definite Primary Antiphospholipid Syndrome According to the Sapporo Revised Classification Criteria: A 6-Year Follow-Up Study.
Comellas-Kirkerup L, Hernández-Molina G, Cabral AR.
Blood. 2010;116(16):3058-63. doi:10.1182/blood-2010-05-283507.
5. The Clinical and Laboratory Manifestations Profile of Antiphospholipid Syndrome Among Saudi Arabia Population: Examining the Applicability of Sapporo Criteria.
Algahtani FH, AlQahtany FS, ElGohary G, et al.
Saudi Journal of Biological Sciences. 2020;27(9):2425-2430. doi:10.1016/j.sjbs.2020.05.037.
6. Do Patients Followed in Anticoagulation Clinics for Antiphospholipid Syndrome Meet Criteria for the Disorder?.
Dunn AS, Kaboli P, Halfdanarson T, et al.
Thrombosis and Haemostasis. 2005;94(3):548-54. doi:10.1160/TH04-11-0756.